Hogar dulce hogar


A menos que haya pasado una temporada en el espacio exterior, seguramente se habrá enterado de que Marissa Meyer, CEO de Yahoo, ha anunciado que el personal de su empresa ya no tendrá la opción de trabajar desde casa. Su decisión ha provocado un aluvión de protestas en los medios de comunicación empresariales y tecnológicos, de gente que opina que el trabajo remoto, la colaboración y la flexibilidad son algo positivo y que deberían generalizarse, no restringirse.

Ver cómo una de las principales compañías tecnológicas daba la espalda a esta nueva forma de trabajar ha dejado a mucha gente sin palabras.

¿Significa esto el final de una forma diferente de concebir el trabajo? El hecho de que una compañía tecnológica tan importante haya renunciado a este enfoque, ¿lo condena definitivamente al olvido?

Probablemente no.

Lo cierto es que muchos negocios, en especial pequeñas y medianas empresas, apenas han empezado a vislumbrar las ventajas potenciales del trabajo flexible o del personal remoto, por citar algunos factores.

Según los resultados de una encuesta publicada recientemente por Vodafone, las empresas del Reino Unido podrían ahorrarse hasta 34,000 millones de libras esterlinas al año si adoptasen precisamente las prácticas a las que Yahoo acaba de renunciar.

La videoconferencia, por ejemplo, ha progresado a una velocidad de vértigo en los últimos tiempos y, si bien no será nunca un sustituto completo del contacto personal, puede ser una solución magnífica para reuniones de carácter menos importante.

Si hacemos caso a los rumores que circulan sobre todo esto, parte del personal remoto de Yahoo no sería tan productivo como a Mayer le hubiera gustado, lo cual habría motivado el cambio.

De ser así, podría tratarse de un problema de organización y no tener nada que ver con las ventajas o desventajas potenciales de una amplia gama de tecnologías que abarcan desde VPN a VoIP.

Está claro que siempre habrá empresas y empresarios que prefieran tener a la gente en la oficina, que no quieran perder de vista a sus empleados, que consideren que tenerlos atados a la mesa es más importante que lo productivos que puedan llegar a ser.

Hay, sin embargo, un número creciente de empleados que preferirían trabajar tarde por la noche o el fin de semana a cambio de poder asistir a una función escolar o de organizar su tiempo de otra manera igualmente práctica.

El trabajo remoto no se ha acabado porque lo diga Yahoo, creerlo así sería una insensatez. Que sea o no una buena opción para su empresa es otra cuestión.

Y su respuesta genera opiniones encontradas. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Trabaja de forma remota o flexible? ¿Le gustaría hacerlo pero su empresa no se lo permitiría? ¿O quizá es un empresario preocupado por una potencial pérdida de productividad con estos nuevos métodos de trabajo?

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