Innovación a raudales


sé si habrá visto nuestro reciente artículo sobre si el departamento de IT debe insistir en la seguridad aun a costa de limitar la capacidad de los usuarios para compartir datos. En cualquier caso, vamos a ahondar un poco en el tema, en esta ocasión con la participación de una compañía de software de la que todos hemos oído hablar.

Microsoft, en colaboración con Forrester Consulting, ha llegado a la conclusión de que los servicios cloud son una aportación positiva para todas las áreas de la empresa.

El informe recoge dos citas especialmente interesantes, ambas de Rob Fraser, CTO de servicios cloud de Microsoft. La primera es: “Quizá esperaban […] que el estudio revelase un panorama de las TI similar al ‘salvaje oeste’, con proyectos no autorizados por todas partes y un entorno imposible de gestionar”.

La segunda es: “la realidad es muy distinta. El estudio demuestra que las implantaciones de cloud con más éxito son aquellas que logran la total alineación entre la empresa y las TI”

El “salvaje oeste” que menciona Fraser haría referencia al libre acceso de los empleados a todo tipo de recursos online y a su capacidad para descargar las aplicaciones que desean para usarlas y trabajar con ellas, ignorando cualquier intento por parte de la empresa de hacer respetar las directivas de seguridad.

La “total alineación” es una indicación de que, lejos de exponerse a unos riesgos impensables, si su empresa hace uso activo del cloud computing, es muy probable que también esté innovando.

Según Fraser, el 80% del tiempo que se dedica a las TI en cualquier empresa sirve para lo que él llama “mantener las luces encendidas”, es decir, asegurarse de que todo funciona normalmente, solucionar los problemas de los usuarios con el correo electrónico o las contraseñas, ese tipo de cosas.  El resto del tiempo, el otro 20%, se dedica a la gestión empresarial o, dicho de otro modo, a responder a preguntas como “¿funcionaría mejor la empresa si hiciésemos un uso diferente de la tecnología?”.

De aquí se deduce con facilidad que, cuanto más tiempo se dedica a solucionar cuestiones elementales como problemas de contraseñas, etc., más difícil resulta ser innovador en la mentalidad y los procesos de la empresa.

Quizá sería buena idea que las empresas se comprometiesen a medir el tiempo (y, por tanto, el dinero) que dedican a “mantener las luces encendidas” y que intentasen reducirlo.

Nadie puede obligar a nadie a innovar, pero está claro que pasar el día solucionando problemas triviales no favorece precisamente la innovación.

¿Le parece que hay otros aspectos que las empresas quizá deberían medir, otros objetivos de este tipo que deberían fijarse? Si tiene alguna idea al respecto, nos encantaría oírla.

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