MiFiD II – Juntando nuestras ideas


MiFID II – Juntando nuestras ideas

 

En mi anterior post, exploré las complejidades del sellado de tiempo bajo el MiFID II. El siguiente paso natural es echar un vistazo más cercano a la monitorización y a las necesidades de informes que la directiva va a introducir. Estos requerimientos tienen su impacto tanto en las inversiones de la firma como en su localización y requerirán el uso de tecnología altamente sofisticada. MiFID II no sólo está dirigiendo el cambio en los modelos operativos, sino que también lo hace con las herramientas tecnológicas necesarias para que este nuevo escenario pueda ser operativo. Velar por el cumplimiento de los seguros es un enfoque actualmente fragmentado, pero esa no debe ser la única respuesta. Hay potencial para un modelo que utilice las mejores soluciones del mercado y una visión general de lo que debe hacerse. Dada la complejidad y el alcance es complicado saber en qué centrarse, así que he analizado un par de áreas que deben ser prioritarias a la hora de evaluar la mejor forma de cumplir.

La carga de información comercial

En el caso de los informes de negocio, todas las firmas deben informar de los datos “post-trade” a las APAs (Approved Publication Arrangements), que entonces concentrarán estos datos para distribuirlos por los principales mercados participantes. Esto supone un desafío en sí mismo. Ser capaces de reportar los datos de manera temporal requiere una considerable cantidad de esfuerzo e inversión. La expresión de la directiva supone una carga para todos los participantes en cuanto a inversión en tecnología para poder reportar los datos post-negocio a la velocidad necesaria. De hecho, la transmisión de los datos es el último paso en un proceso que implica toda una serie de procedimientos que muchas firmas, en la actualidad, no pueden dar. Los datos que se deben recoger, si no están en el formato en el que se piden, deben ser convertidos. Eso precisa que sean chequeados, referenciados y se les haga el sellado de tiempo, todo ello antes de que vaya a la APA. Debe ser todo hecho en los 15 minutos posteriores a haberlo recibido, cifra que caerá a los cinco minutos  para 2020.

Por otro lado, las APAs tienen que concentrar esos datos, chequearlos y ponerlos a disposición de los participantes subscritos “tan en tiempo real como sea tecnológicamente posible”. Las APAs también deben construir una infraestructura capaz de recibir y manejar cantidades ingentes de datos (incluyendo los de los comerciantes de alta frecuencia) y hacerles el sellado de tiempo en un milisegundo.

Los requerimientos de medición del MiFID II no acaban aquí – los negocios algorítmicos traen consigo un escrutinio especial. Los comerciantes deben cumplir con enormes necesidades de informes y garantías. Las inversiones de las firmas deben ser capaces de rastrear qué algoritmo ha generado qué negocio y cancelar pedidos no ejecutados. Cada algoritmo, además, debe someterse a pruebas antes de entrar en producción y todos los sistemas de comercio deben ser altamente robustos y redundantes. Estas infraestructuras deben tener la capacidad suficiente como para operar de forma fiable a un mínimo de dos veces el volumen más alto de mensajería y negocio registrados en los anteriores seis meses.

Los traders de negocios no algorítmicos tampoco salen indemnes; ellos tienen su propio -requisitos de monitorización, expandidas y fortalecidas principalmente desde el MiFID I. El mantenimiento de los registros se extiende a instrumentos otro que equities, y estipula que las inversiones de las firmas deben conciliar sus propios registros de comercio electrónico en tiempo real con otras contrapartidas como los lugares de localización del negocio y los brókers a través de ARMs (Approved Reporting Mechanisms). Las comunicaciones en el comercio electrónico también deben ser grabadas y almacenadas por un mínimo de 5 años de forma que rápidamente accesible para los reguladores.

Está claro que los mercados se están enfrentando a lo que podría suponer una completa “re-ingeniería” de los sistemas que los mantienen en funcionamiento, y con muy poco tiempo para hacerlos funcionar a pesar de los retrasos. La pregunta es ¿qué pueden hacer los participantes para que cumplir sea lo más fácil posible?

Desenredando los espaguetis

Está claro que esto implica un gran coste de tecnologías para todos los participantes del mercado de capitales. MiFID II simplemente expone los resultados deseados y se espera que los participantes creen e implementen sistemas para conseguirlos. Porque todos estos requerimientos son distintos y, a la vez, tienen mucho en común, se puede asumir que es  posible hoy implementar un producto o una solución para cubrir todas las necesidades informativas.

Éste no es el caso, al menos no todavía. Muchos sistemas ya existen pero sólo están enfocados en algunas partes de las regulaciones. Los sistemas de vigilancia del mercado ya existen, y asegurar un almacenamiento adecuado es una cuestión de importancia creciente. Los ARMs han estado preparándose para hacerse cargo del trade reconciliation  y los sistemas de pruebas de algoritmos empiezan a estar disponibles. Lo complicado es aunar todo esto en una solución comprensiva, cohesionado, de forma que sea lo menos doloroso posible al usuario.

Las firmas tienen una oportunidad entre comprar soluciones e integrarlas, o aliarse con un socio para que dirija ese proceso. En ambos casos, no hay una solución completa, y quizás no deba haberla. Los requerimientos son tan amplios y afectan a tantas partes del negocio que no es razonable esperar que una plataforma sea capaz de lidiar con toras las regulaciones. Más bien, teniendo una solución específica para cada problema, cada firma será capaz de construir una solución que cumple los requerimientos y funcione para el negocio.

Mejor que la suma de sus partes

Hay potencial para aquellas firmas que entiendan esta aproximación fragmentada a MiFID II para unir fuerzas y crear programas de soluciones tecnológicas  que eliminen los dolores de integración. Esto reduciría el dolor para los participantes y acabaría con la necesidad de largos procesos de RFP y exigentes proyectos internos de integración.

Enfocando en un un “parternership approach” entre proveedores permite  ofrecer una mejor solución integrada para los participantes. . Además de ser comercialmente viable para los proveedores , esta solución tiene el potencial de reducir masivamente el dolor y el gasto de cumplir con el MiFID II para los participantes. Es un modelo que ha sido usado por los integradores de sistemas desde hace décadas, pero que ha caído en el olvido debido al reciente descenso en el número de proyectos de IT para transformar el negocio.

MiFID II tiene el potencial de forzar el renacimiento de estas grandes implementaciones y mientras que ninguna compañía tiene la respuesta completa, hay organizaciones que pueden resolver parte del problema, y hacerlo muy bien, de hecho. Quizás este “parternship approach” modelo encienda una luz a un camino más eficiente para cumplir con MIFID II

 

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