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La oficina: me gusta, no me gusta

 

Las formas de trabajo están cambiando. No sabemos hacia qué modelo, tipo de oficina o entorno de trabajo nos dirigimos o nos deberíamos dirigir, pero sí podemos analizar dónde nos encontramos. Por eso hoy analizamos cuáles son los beneficios y las carencias en el plano personal y profesional de trabajar en una oficina.

Post 1 - SWE

Os presentamos a Luis y a Sandra; los dos trabajan en la misma empresa, pero cada uno de ellos tiene problemáticas distintas que puede que te resulten familiares. Luis lleva sólo unos meses en la empresa. No tiene un trabajo con gran responsabilidad, para él la oficina es un lugar de aprendizaje y no tiene problemas para coordinarse con el equipo. Su jefe necesita verlo para supervisar su trabajo. Sandra, por su parte, lleva más de 15 años en la empresa, cada vez le cuesta más compaginar su vida profesional y su vida personal. Sufre todos los días una hora de atasco, no sin antes coordinarse con su marido para llevar a sus hijos al colegio y repartir el resto de tareas domésticas. Vive pendiente del correo electrónico y de la agenda. La movilidad es un problema para ella porque supone alterar su organización personal.

Hemos sentado a Luis y a Sandra y, a pesar de sus diferencias, ambos coinciden en los beneficios y las carencias de las oficinas actuales. En primer lugar los beneficios que mencionan son:

  • Su capacidad para ser el centro de organización de la actividad diaria. Para Luis y para Sandra la oficina representa estabilidad y menor improvisación en la agenda.
  • Ayuda a vincular el tiempo de trabajo con un espacio físico. Esto permite que tanto Luis como Sandra puedan desconectar con mayor facilidad, una vez que están fuera de la oficina. A Sandra le permite disociar oficina y hogar, le ayuda a establecer límites entre ambos espacios.
  • Mejora el clima laboral, tanto para Sandra como para Luis es una manera fundamental de establecer una empatía con la empresa.

Pero también tiene carencias…

  • El problema de la conciliación. Para Sandra es un problema compaginar sus obligaciones familiares con el alto nivel de exigencia profesional al que se enfrenta.
  • El desplazamiento al lugar de trabajo. Luis pasa mucho tiempo en transporte público y Sandra pierde horas en atascos, lo que constituye un gasto fijo elevado y muy contaminante. Un estudio sobre el teletrabajo realizado por Staples en Estados Unidos señalaba que el 69% de los que se acogen a este modelo le reconoce como beneficio el ahorro en gastos de transporte. En Reino Unido, las estadísticas oficiales aseguraban que los que se desplazan para trabajar reportan indicadores más bajos de satisfacción con su propia vida y expresan menos felicidad y más ansiedad que los que no lo tienen que hacer.
  • La dificultad para desarrollar relaciones personales. La dependencia del espacio de trabajo reduce las posibilidades de que Luis desarrolle otras amistades que no sean las de sus compañeros.

Una vez llegados a este punto, cabe preguntarse ¿cómo sería un mundo sin oficinas? Pero eso ya es cosa de nuestro próximo post.

 

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