Ciberseguridad: biometría como aliado

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Como la biometría puede ser tu aliado para la ciberseguridad

Hoy en día, los usuarios de internet manejamos decenas de contraseñas para los servicios que utilizamos en nuestro día a día. Además, esta cifra podría seguir aumentando debido a la movilidad de los empleados y la necesidad de acceder a datos importantes desde cualquier parte, circunstancias que obligan a las empresas a innovar más en la protección de los datos. Sin embargo, la solución a este imparable crecimiento de las demandas de seguridad podría encontrarse mucho más cerca de lo que imaginamos, en cada uno de nosotros, y se llama biometría.
La biometría consiste en el reconocimiento y autentificación de los usuarios a partir de parámetros relacionados con sus características personales y su anatomía. En realidad no es algo nuevo. Desde civilizaciones ancestrales como la China del siglo XIV ya se usaba la impresión de la mano. Sin embargo, hoy en día es mucho más sofisticado y la biometría incorpora multitud de técnicas como el reconocimiento facial, iris, voz, patrones vasculares, dinámica del movimiento, huellas de los dedos, textura de la piel, etc. En definitiva, múltiples parámetros que nos identifican como un individuo único.
Sin embargo, no hay sistemas biométricos totalmente seguros, y aquí es donde está el mayor problema para la ciberseguridad. Los robos de identidad, los secuestros de cuentas bancarias o el hackeo de credenciales son cada vez más habituales, por lo que las técnicas biométricas tienen que ser cada vez más sofisticadas. Esto presenta un problema: cuanto más segura sea una prueba biométrica, peor será su usabilidad, porque supondrá más tiempo, más pruebas de identificación y más intrusión. Por eso, es necesario buscar el equilibrio entre seguridad y usabilidad, combinando sistemas biométricos con otros tradicionales que garanticen la primera variable sin comprometer la segunda.
El mayor problema para la biometría reside en la suplantación de la identidad, ya que una vez que una característica biométrica se ha visto comprometida, resulta irrevocable. Un departamento de TI puede restaurar una contraseña en caso de que se haya visto comprometida pero no es igual de sencillo restablecer una prueba biométrica cambiando una huella dactilar o el iris de una persona. Cuando esto ocurre, el departamento de TI tiene que buscar nuevas vías biométricas y no siempre es una tarea asequible.
Hoy en día, la solución pasa por autentificaciones multifactor, es decir, pruebas de seguridad que combinen factores biométricos con preguntas clave que el usuario pueda saber como la fecha de su boda o el nombre de la primera mascota que tenía. De esta manera, la ciberseguridad se refuerza con dos factores diferentes dificultando en gran medida el trabajo de los hackers.

 

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