La seguridad en la integración de aplicaciones corporativas en un entorno móvil y abierto


La integridad de los datos que gestiona una empresa es una de sus mayores preocupaciones, no sólo por la sensibilidad estratégica de esa información, sino también por el marco regulador que impone normas estrictas al respecto. Un reciente sondeo llevado a cabo por TechTarget refleja esta sensibilidad: el 94% de los profesionales encuestados sostiene que sufrir una brecha de seguridad en su estructura de sistemas es su mayor inquietud. Esta percepción se ha visto incrementada por los avances de la tecnología, especialmente en la universalización de los dispositivos móviles, y su uso para trabajar de forma remota.

La tendencia hacia la movilidad es una realidad imparable. Los smatphones se han convertido en la principal puerta de acceso al mundo digital, pero no sólo a nivel personal. Ya son, posiblemente, el primer dispositivo de trabajo para la mayoría de los profesionales del sector servicios. En la actualidad, según datos de Forrester Research, el 29% de los empleados utiliza regularmente 3 o más dispositivos con varias aplicaciones en diferentes localizaciones. Un estudio de Gartner sostiene, por su parte, que en 2016 el 38% de las empresas dejará de proveer de dispositivos a sus empleados, aceptando que utilicen sus propios equipos y terminales.

Pese a este riesgo, sólo el 50% de las compañías cuenta con políticas de seguridad relacionadas con la tendencia BYOD (Bring Your Own Device). Esta práctica presenta algunos riesgos, ya que puede suponer la apertura de fisuras de seguridad a través de equipos cuya configuración no controla la empresa. Si en nuestro portátil o en nuestro teléfono no se aplican las capas de seguridad lógica necesarias, pueden haber lugar para filtraciones de información o darse la oportunidad de que aplicaciones maliciosas accedan a nuestro entorno. Más trascendencia adquiere el hecho cuando, en el mismo dispositivo, conviven apps de diversa naturaleza: corporativa y no corporativa.

En Colt creemos que el primer paso que deben dar las compañías en este terreno es informar a sus empleados sobre los posibles riesgos existentes y formarlos para inculcarles procedimientos básicos de seguridad que podrán evitar consecuencias negativas en el futuro. Pero también es clave que sea la empresa la que despliegue entornos seguros en los que trabajar, plataformas que funcionen de manera confiable y que no comprometan la seguridad de nuestros datos sin que ello suponga, al mismo tiempo, una barrera para trabajar en movilidad.

Servicios de escritorio como Workspace as a Service favorecen el trabajo remoto desde dispositivos propios. Facilitan que los empleados puedan acceder a diferentes tipos de apps y servicios corporativos desde múltiples equipos sin que se produzca una rebaja en los niveles de seguridad. Además, facilita a los departamentos de TI el control y la gestión de costes según las necesidades de su empresa y las exigencias de los empleados. Y todo ello, de manera sencilla, diáfana y práctica. La seguridad debe ser una garantía de productividad y desempeño, pero nunca un obstáculo.

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